
Durante el mes de abril de 1991 llegaron a la Escuela de Arte de Almería, lugar donde desde 1990 y hasta mediados de 2007 el Proyecto Imagina, su continuación Imagina Off y, finalmente, el Centro Andaluz de la Fotografía, desarrollaron una gran parte de su actividad expositiva, las exposiciones “Li Ping Mei, un chino con los Apaches” y la primera exposición en España del fotógrafo esloveno Evgen Bavčar, invitado también a desarrollar un trabajo fotográfico en el área geográfica de Almería, uniéndose al grupo de fotógrafos, nacionales e internacionales, que participarían en la futura exposición IMAGINA.
En esas misma fechas de abril vería la luz la publicación IMAGINA, revista fotográfica editada en Almería, cuya principal característica era el protagonismo de la imagen fotográfica, únicamente acompañada de breves textos informativos.
En los contenidos de este primer número de la revista IMAGINA, en relación con la primera exposición mencionada anteriormente, se podía leer: “Fiero, violento, cruel, astuto, salvaje y orgulloso: la imagen que el hombre blanco ha ofrecido del indio originario poblador del oeste americano, poco ha variado de las antiguas litografías del siglo XVIII hasta los western más genuinos de Hollywood. Sin embargo, el testimonio fotográfico de las últimas tribus de Apaches en libertad pone de manifiesto el temperamento rebelde y poderoso de un pueblo noble. Li Ping Mei, fotógrafo chino, llegó a convivir con los Apaches y suya es la colección de imágenes que, gracias a la recopilación de Josep María Oliveras, ha llegado hasta nuestros días”.

Y de la exposición de Evgen Bavčar, bajo el título “Paradoja existencial de un fotógrafo ciego” y de su afirmación “Soy un cuarto oscuro detrás de una cámara”, se decía: “Ciego desde los trece años de edad, el fotógrafo yugoslavo Evgen Bavčar ha encontrado una ventana oscura a través de la que puede imaginar la luz». “Los ciegos sentimos una necesidad apremiante de buscar la luz. Me he servido de la fotografía para hacer mío algo que ni siquiera puedo ver”. Para realizar su trabajo, Bavčar se rodea de una serie de colaboradores que facilitan el desarrollo de sus ideas. Prefiere que sean niños quienes le expliquen lo que ven, tal vez porque la ingenuidad de sus descripciones coincide con la imagen infantil del mundo que guarda en la memoria. Los temas recurrentes en sus fotografías son, precisamente, los desnudos, los paisajes y los niños, siempre rodeados de un halo de oscuridad sobre una extraña luz que parece surgir del interior de las figuras”
